- Promocionamos el libro de Aaron Sheter,…El libro cuenta historias de épocas de la pelota. Tiene 314 páginas y 350 fotos. No habla sólo de Quique Sehter sino de toda la historia de la pelota en la Argentina -

*LIBRO de Aaron SEHTER*

El libro fue presentado en el club de Pelota y Esgrima en la calle Moreno 981 de Buenos Aires ("el Moreno").


PARA SOLICITAR EL MISMO,..DIRIGIRSE A: Corrientes 1642 piso 8, oficina 150, Tel: (11)4092 - 3169


-Sehter fue un jugador muy aguerrido, no tiraba mucho, pero tiraba bien, llevaba todo, jugaba por derecha, un rival muy duro, de lo más feo para ganarle. Tenía mucha técnica, porque para llevarlas todas se necesita jugar bien. Además, muy bueno físicamente.

EDUARDO ROSS
El gran talento de Chacabuco jugó su primer torneo oficial en 1979 junto a Aarón Sehter para Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Como todos, lo recuerda con afecto.
-La primera vez que me separé de mi hermano Ramón fue porque me tocó la colimba acá en Buenos Aires. Entonces jugué junto con Sehter para GEBA. Fue mi primera temporada acá en Buenos Aires. Yo tenía 18 años y para mí Aarón fue un maestro. Entre las cosas que me enseñó fue el no bajar nunca los brazos. ¡Qué sangre tenía…! No se entregaba ni aunque fuera perdiendo 29 a 0. Un guerrero, jugaba con el físico y te seguía siempre a todas las pelotas por si te pasaba alguna, ahí estaba detrás. Ese año, 1979, ganamos tres o cuatro copas, una de ellas la Banco Nación. Y la Copa Rocca no la ganamos porque no sé… Nos tocó la final contra Pezzi y Romano, que fueron los campeones del Oficial ese año. Pezzi era un muchacho de mucho talento, y Romano estaba volando en ese momento. Nos ganaron 30 a 28, fue tanto a tanto hasta el final. Como yo empezaba y Quique estaba en su último año pensamos que como mínimo nos tenían que dar dos tantos de ventaja, pero abrieron el sobre y nos habían dado uno nomás. Siempre digo que tuve la suerte de jugar con Aarón Sehter.

ARNALDO OLITE
Compañero de Sehter en Huracán y en varios torneos Argentinos y Mundiales, además de haber jugado en dúo o en contra en infinidad de desafíos por las provincias.
-Además de ser un batallador bárbaro, Sehter jugaba en cualquier posición. Me acuerdo de un Campeonato Argentino que ganamos en San Luis en 1973. Él iba de zaguero y yo adelante. En la final, por la mitad del partido, a mí me pegaron pelotazo que me arrancó un pedazo de oreja. Quedé nocáut y tuvo que entrar a reemplazarme Rodolfo Bazán, quien estaba de suplente. Pero Bazán era zaguero, así que fue Sehter adelante. Y ganamos igual: 30-28 y salimos campeones.

JUAN LABAT (*)
El gran caballero de la pelota dura fue el compañero de travesía en aquella gloriosa victoria de 40 a 39 sobre los franceses Bareitz y Clairacq que dio el título mundial a la Argentina en 1962 en Pamplona. Juan fue el zaguero en ese partido que está considerado el mejor de los Mundiales.
-Es que con Sehter se podía aspirar a cualquier cosa. Era un compañero de fierro. No tenía estilo n era vistoso, pero tenía un corazón a toda prueba, una garra sin igual.

 

 CARLOS SPERONI
Posiblemente el hombre que más sabe de pelota en la Argentina, jugador aficionado, presidente de la Confederación Argentina de Pelota, miembro de honor de la Federación Internacional, vio a todos los jugadores desde el profesionalismo de Almagro hasta hoy.


-Sehter ha sido un deportista que se cuidó siempre, no ha tomado ni fumado, pero no es el único secreto de su éxito. Además de llevar una vida metódica, es el jugador más complato que haya pisado una cancha de pelota. Tal vez no fue el mejor zaguero o el mejor delantero, pero sí el más completo de todos. Empezó de chico en la abierta como delantero y rápidamente se ubicó entre los mejores.

Luego pasó a la cerrada como zaguero y enseguida se destacó. Pero además jugó en los dos puestos en las dos canchas y en todos fue figura y ganador. Cuando hubo que intervenir en los Mundiales en pelota dura (paleta española, pala corta) se pensó que los que mejor iban a andar serían básicamente los de share; sin embargo, Sehter agarró la herramienta y salió campeón mundial.

Y fue subcampeón en frontenis y pala corta casi sin haber practicado nunca. El verdadero secreto no es cómo se cuidaba sino que fue completo: muy bueno en todo.

 ALEJANDRO TARDUCCI
Gran delantero santafesino, campeón argentino y mundial en 1978 y 1982, actuó en pareja con Aarón Sehter en una Copa Fulton y lo enfrentó en diversas oportunidades.
-Tengo una opinión fabulosa de Sehter. Es un símbolo de la pelota, un caballero y un ganador. Creo que fue tan grande que por eso mismo fue un poco envidiado por algunos. Era una computadora jugando, el más regular de todos, no entregaba nunca la pelota al delantero contrario, y si te aburrías y te salías, te tiraba y te embocaba. Tiraba poco, pero la metía. Con la zurda era igual, no tenía una gran zurda, pero llevaba todas. Tenía mucha cabeza para jugar, por eso era muy ganador. Hace poco jugué con un amigo, se mató en nueve tantos y le dije: conozco a un tipo que también se mató en nueve tantos. “¿Quién es?”, me pregunta. Aarón Sehter, uno que fue trece veces campeón del mundo. Pero se mató nueve veces en un campeonato, le digo. Porque Quique era así, si se mataba más de un tanto por partido ya era mucho. Y aparte, unos huevos como una casa, podía ir perdiendo 29 a 22 y te ganaba 30 a 29. Con Federico Elortondo le ganamos a él y a Arnaldo Olite la final del Campeonato Argentino en 1977, pero nosotros teníamos 23 años y Quique 46. Jugamos de compañeros en la Copa Fulton y le ganamos un partido a Eduardo y Ramón Ross. Quique tenía como 56 años. Y como ser humano fue de la misma estatura que como jugador. Una vez se hizo un cuadrangular entre cuatro zagueros destacados -Domingo Olite, Sehter, Bazán y Porzio- y cuatro delanteros jóvenes que empezábamos a destacar -Pezzi, Peretti, Stafforte y yo-. Nos ganó la final y después nos llevó a cenar y a conocer la noche de Buenos Aires. Fuimos a Caño 14 y nos presentó a Rinaldo Martino, el famoso exjugador de San Lorenzo, que era uno de los dueños, a Tania, la cantante de tangos. Se pasó. En México 1982, cuando terminó el Mundial, nos invitó a cinco -un amigo, Juan Carlos Toselli, hoy dueño del restaurante Rodizio, a los dirigentes García Boado, Speroni, Barrio y a mí- a pasar unos días en Acapulco, en el Acapulco Palace, que en ese entonces era uno de los mejores hoteles del mundo, y nos pasamos cuatro días de novela. Un fenómeno y un tipo muy generoso.

 

-Él es así y eso no sólo lo identifica sino que también lo hace distinto.

 
Sehter, Quique, Ruso, como quieran llamarlo, es lo mismo, todos son sinónimos de un deportista cabal, pero tanto o más importante que eso, en mi modesto modo de ver, es la imagen que proyecta, la de un Hombre, con todo lo que esa palabra significa. ¡Gracias por ser como sos!.


(*)...Ya fallecidos, brindaron su testimonio al realizador de este libro en 1985, en una nota para la revista El Gráfico.